El fuego.
Y el ruidito del fuego.
Y el color del fuego.
Y el calor del fuego.
Y el instante del fuego.
Y el amor del fuego.
Y el consumir(se) del fuego.
Y el abrazo del fuego.
Y la soledad del fuego.
Y la luz del fuego
y la oscuridad del fuego.
Y el arder del fuego.
Y la certeza del fuego.
Y la combustión del fuego.
FUEGO, fuego, FUEGO.
Y el "hacia lo alto" del fuego.
Y la pregunta del Fuego.
Y la verdad del fuego.
Y la mirada del fuego.
Y la ceniza del fuego.
Y el fuego del fuego
Y lo que queda del fuego. Y lo que no.
El fuego.
"Mas lo que me conmueve y, próximo, arrebata -trayendo, sin pedirlo, estas lágrimas-, eso que, anocheciendo, se revela cercano, y en lo interior madura: eso vive, y ninguno sabe el nombre."
jueves, 22 de septiembre de 2011

En mi mano, el lugarcito que ocupó siempre la piedra.
Y en el lugarcito de la piedra, naciendo, una pregunta.
Una pregunta tendiente a caer, como tiende así también la piedra, en esencia, a caer al vacío.
Pregunta, en caída al vacío; al vacío de mi mano vacía (que es como viven todas las manos).
Caída semejante a la piedra y semejante, también, al hombre, que cae de la mano de Dios, al vacío del mundo.
La pregunta cuando cae, es respuesta.
La caída siempre es una respuesta.
Una respuesta al lugarcito, que ya no es de la piedra, sino de Dios.
Dios vive en las manos vacías del hombre.
Dios es siempre una pregunta, ocupando el lugar de una piedra.
¿Será el hombre también respuesta a la pregunta de Dios?
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Sueño de pájaro
No importa lo que soñé, sino cómo lo soñé.
Era yo misma un pájaro. Y mi sueño, entonces, pasó volando.
Planeando, dibujaba en el cielo mi sueño... porque no importa qué, sino cómo; y así, planeando, era como soñar sin vértigo en la altura. Un sueño despejado y ancho. Azul. (Y soñar azul, es como sentir un profundo silencio, de esos que abren algo.)
Cuando se tiene la posibilidad de ser pájaro, aunque en sueño (¿por qué dije aunque?), una entiende más claramente lo que es tomar distancia de las cosas: es casi como un impulso, pero bien determinado.
Sueño de pájaro, como quien dice "libertad" y sonríe liviano, así soñé yo anoche mi sueño.
Volaba, y qué lindo ese fresquito rozando mis alas (sí, porque fui pájaro y tenía alas; alas bien abiertas y al sol)
Y para hablar, cantaba. Y mi canto de pájaro, como silbidito dulce, decía:
"Se el aire más preciso al viento que seré".
(y es que tampoco importa a quién yo cantaba, sino cómo lo decía...y para decir yo cantaba, como un silbidito dulce, cantaba...)
No esperaba algo tan lindo, de verdad.
Y, ¿cómo será soñar siendo árbol, cómo?
Era yo misma un pájaro. Y mi sueño, entonces, pasó volando.
Planeando, dibujaba en el cielo mi sueño... porque no importa qué, sino cómo; y así, planeando, era como soñar sin vértigo en la altura. Un sueño despejado y ancho. Azul. (Y soñar azul, es como sentir un profundo silencio, de esos que abren algo.)
Cuando se tiene la posibilidad de ser pájaro, aunque en sueño (¿por qué dije aunque?), una entiende más claramente lo que es tomar distancia de las cosas: es casi como un impulso, pero bien determinado.
Sueño de pájaro, como quien dice "libertad" y sonríe liviano, así soñé yo anoche mi sueño.
Volaba, y qué lindo ese fresquito rozando mis alas (sí, porque fui pájaro y tenía alas; alas bien abiertas y al sol)
Y para hablar, cantaba. Y mi canto de pájaro, como silbidito dulce, decía:
"Se el aire más preciso al viento que seré".
(y es que tampoco importa a quién yo cantaba, sino cómo lo decía...y para decir yo cantaba, como un silbidito dulce, cantaba...)
No esperaba algo tan lindo, de verdad.
Y, ¿cómo será soñar siendo árbol, cómo?
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