"¿Es cierto —dijo el discípulo— que, hagamos lo que hagamos, vayamos donde vayamos, siempre nos encontraremos en el punto de partida?"
"Lo importante —dijo el maestro— es partir; ya que el punto de llegada sólo es el mismo punto desplazado".
Si hay una coherencia en mi, sólo es debido a la continuidad de mis contradicciones.
Amén.
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